En la asamblea sabios venidos desde lugares remotos,
hablaron sobre rumores que circulaban por las tierras de Purgana; se trataba de
un nuevo imperio que crecía incontroladamente en las tierras del sur. Su rey se
hacía llamar Sheron. Contaban que su raza era distinta a la nuestra, que eran superiores,
que poseían habilidades de lucha nunca antes vistas en ningún otro lugar. Que haya
donde ponían el hacha, espada o arco sembraban el horror, y que allí por donde
pasaban teñían la tierra de negro.
Averiguamos que la batalla en la cual el rey, mi padre,
falleció y así como el los otros muchos fue causada por Sheron.Que sus hombres tan
solo fueron unos pocos emisarios que en señal de que pronto nuestras tierras
también serian invadidas envió, como aviso. Muchos de los en aquella asamblea
presente estaban dijeron que lo más sabio seria rendirse, pagar los tributos
que Sheron pedía y postrase ante él, que preferían eso antes que la muerte, a
lo cual yo no pude contenerme y respondí: -Si he de morir será luchando, no por
rendición, quiero ver crecer a mi pueblo libre, no perderé en un suspiro lo que
una vida tarde en construir, sí he de vivir no será mendigando, no quiero ver a
mi pueblo adorando a un falso rey.
Muchos de los reunidos pensaron lo mismo que yo, que no
dejarían pisotear ni sus tierras ni su honor, dijeron que no soportarían que
vendieran a sus hijos y a sus mujeres, ni verse a ellos mismos
esclavizados y que las vidas ya perdidas
no habrían sido en vano. Intentaríamos unidos a los pueblos más cercanos, o incluso pueblos que
hasta ahora habían sido enemigos, pero que ahora unidos por una misma causa
lucharíamos unidos.
Cuando volví a las calles de Icering las gentes se aba lanchaban contra mí, no era
de extrañar pues todos sabían que cuando los sabios se reunían en asambleas de
algo malo se trataba, se veían en peligro y yo no tenía derecho a ocultarles lo
que pasaba pues al final era a ellos a quienes les incumbía, asique me dirigí a
la plaza del poblado y subido a una piedra les conté a mi pueblo todo lo
hablado en la asamblea, puede que a algunos les pareciera mal dado a que las
asambleas eran secretas pero como ya he
dicho me parecía que esto era de la incumbencia de todos y más que de nadie de
ellos, del pueblo.
La gente se alboroto, ruido, llantos, lamentos…nada que no
me esperase, la verdad. Todos los hombres de Icering no eran guerreros pero si
que teníamos un buen ejército, a pesar de eso herreros, leñadores, mineros y
hombres que desempeñaban todo tipo de oficios quisieron luchar, por ellos, por
sus antepasados, y por sus hijos y mujeres. Algunos hombres se quedaron en el
poblado defendiéndolo todos los demás partimos al lugar donde hace mucho tiempo
atrás todos los pueblos de Purgana se reunieron para también combatir a un gran
enemigo, ese lugar no había sido pisado desde entonces, pues se tenía como
lugar mágico peligroso a los ancianos les aterraba y a los niños se les
prohibía ir allí con cuentos y leyendas que los asustaban y aterraban.
Tras tres largos días a caballo y dos esperando a los demás
poblados por fin estamos todos reunidos. Éramos veintitrés pueblos, veintitrés
pueblos preparados para luchar, para matar y para morir. Mientras los hombres cazaban,
practicaban con las espadas y demás los reyes de esos veintitrés pueblos nos
reunimos,entre ellos estaban Agathor rey de Zalandra y Zhylen rey de Argor las
dos mayores ciudades de todo Purgana.